¿La inteligencia artificial reemplazará a los entrenadores deportivos?

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¿La inteligencia artificial reemplazará a los entrenadores deportivos?

La IA sabe responder, pero tú debes saber qué preguntar. Un ejemplo médico, un medio maratón y la técnica de carrera muestran por qué el contexto y el conocimiento importan.

Por Isaac Guerra· 22 sep 2026· 7 min de lectura

¿La inteligencia artificial reemplazará a los entrenadores deportivos?

Hoy puedes abrir ChatGPT y pedirle que te haga un plan para correr un medio maratón, preparar un IRONMAN o mejorar tu rendimiento en ciclismo.

En cuestión de segundos tienes un entrenamiento completo.

Y entonces viene la pregunta: ¿para qué necesito un entrenador si la inteligencia artificial puede hacerme un plan?

La verdad es que la IA está avanzando muchísimo y cada vez puede hacer más cosas. Pero hay algo que muchas veces pasamos por alto: para aprovecharla realmente bien, necesitas saber qué preguntarle.

Y aquí viene una frase que quiero que tengas presente durante todo este artículo:

«La IA sabe responder, pero tú debes saber qué preguntar».

Te voy a poner un ejemplo.

Imagina que te enfermas…

Tienes dolor de garganta y le preguntas a ChatGPT:

«Oye, me duele la garganta. ¿Qué puedo tomar?»

Te responde con algunas recomendaciones y posibles causas.

Hasta ahí, todo bien.

Pero ahora imagina que estás platicando con un amigo que es médico y le cuentas lo mismo.

Probablemente empiece a hacerte preguntas:

—¿Tienes fiebre?

—¿Desde cuándo te duele?

—¿Te cuesta trabajo tragar?

—¿Ya te revisaste la garganta? ¿Tienes manchas blancas?

—¿Eres alérgico a algún medicamento?

Y tú pensando: «Ah, pues nada de eso le dije a ChatGPT».

¡Y ese es justamente el punto!

No es que la inteligencia artificial no pueda hacerte esas preguntas. De hecho, puede hacerlo. Pero si tú no sabes qué información es importante, quizá tampoco sepas qué datos te faltan o si la respuesta que recibiste es adecuada.

Tu amigo médico tiene conocimientos que le permiten hacer las preguntas correctas, identificar cuándo necesita más información y reconocer cuándo algo requiere una revisión presencial.

Incluso podría utilizar la misma IA que tú para consultar información o contrastar sus ideas.

La herramienta es la misma. La diferencia está en el conocimiento de quien la utiliza.

Y con el entrenamiento pasa algo muy parecido.

Ahora vamos a correr un medio maratón

Le dices a ChatGPT:

«Quiero correr un medio maratón en 12 semanas. Actualmente corro tres veces por semana y quiero terminar en menos de dos horas».

En segundos tienes tu plan.

Lunes descanso, martes intervalos, miércoles trote suave, sábado fondo… ¡Listo!

Corredor entrenando en una pista de atletismo
Corredor entrenando en una pista de atletismo

Pero ahora imagina que llegas conmigo y me dices exactamente lo mismo.

Yo empezaría a preguntarte otras cosas:

¿Desde cuándo corres? ¿Cuántos kilómetros haces a la semana? ¿A qué ritmo corres esos cinco kilómetros? ¿Terminas cansadísimo o podrías seguir corriendo?

¿Has tenido lesiones? ¿Cuántas horas duermes? ¿Cuánto tiempo tienes realmente para entrenar?

Y aquí viene una que me parece importantísima.

Me dices que tienes dos horas disponibles para entrenar todos los días.

Perfecto.

Pero después resulta que para tener esas dos horas necesitas levantarte una hora antes y dormir solamente cinco horas.

¿Realmente te conviene entrenar dos horas?

Tal vez sería mejor entrenar una y dormir otra.

Y eso cambia completamente la planificación.

No porque la IA sea incapaz de considerar el sueño, sino porque necesita conocer esa información para poder tomarla en cuenta.

El problema no siempre es que ChatGPT te dé un mal entrenamiento. Es que quizá nunca le contaste todo lo que necesitaba saber.

Y volvemos a nuestra frase:

«La IA sabe responder, pero tú debes saber qué preguntar».

Pero hay algo más… ¿cómo estás corriendo?

Hasta ahora hablamos de kilómetros, ritmos, horas de sueño y recuperación.

Pero hay algo que ni siquiera hemos mencionado: ¿cómo corres?

Corredor entrenando en una carretera
Corredor entrenando en una carretera

Porque puedes tener un plan de entrenamiento increíble, con las zonas perfectamente calculadas y las cargas bien distribuidas, pero ¿qué pasa si tienes alguna limitación física que no estás tomando en cuenta?

¿Tienes suficiente movilidad de cadera? ¿Te falta fuerza en alguna pierna? ¿Tienes problemas de equilibrio? ¿Tu técnica cambia cuando empiezas a cansarte?

¿Y qué pasa con tus tenis? ¿Son adecuados para ti y para el tipo de entrenamiento que estás haciendo?

Incluso podrías tener el arco del pie bajo o notar que una rodilla se mueve mucho hacia adentro al correr.

¿Eso significa que necesariamente te vas a lesionar? No. Pero son características que vale la pena evaluar junto con tus síntomas, tu historial y la carga que estás realizando.

Ahora imagina que llevas varias semanas con molestias en la rodilla y le dices a ChatGPT:

«Me duele la rodilla cuando corro. ¿Qué ejercicios me recomiendas?»

Puede darte algunas recomendaciones generales.

Pero ¿le dijiste exactamente dónde te duele? ¿Desde cuándo? ¿Si aparece al empezar a correr o después de varios kilómetros?

¿Alguien ha visto cómo corres? ¿Has evaluado tu fuerza, movilidad o equilibrio?

Quizá el problema está relacionado con la carga de entrenamiento. Quizá existe alguna limitación que debemos trabajar. O quizá necesitamos una valoración médica o de fisioterapia para entender qué está pasando.

No podemos saberlo únicamente porque alguien nos dijo que le duele la rodilla.

Y aquí es donde el trabajo presencial cobra muchísimo valor.

Un entrenador puede observar cómo corres, evaluar tus movimientos, identificar aspectos que vale la pena mejorar y adaptar el entrenamiento a tus necesidades.

Y si encuentra algo que requiere atención clínica, puede trabajar en conjunto con un fisioterapeuta o médico.

Claro que la IA también está avanzando en el análisis de video y el movimiento humano. Eventualmente podrá ayudarnos a identificar muchas de estas características.

Pero volvemos al mismo punto: necesita tener acceso a esa información y debemos saber cómo interpretar sus resultados.

Y si no sabes del tema, ¿cómo sabes qué te faltó preguntar?

Entonces, ¿la IA va a reemplazar al entrenador?

Creo que va a reemplazar muchas de las tareas que hacemos actualmente. Y eso no necesariamente es malo.

Puede analizar datos, calcular zonas, organizar entrenamientos y encontrar patrones que a nosotros nos tomaría muchísimo tiempo identificar.

¡Es una herramienta increíble!

Pero volvemos al mismo punto: para sacarle todo su potencial, necesitas saber del tema.

Imagina que quieres mejorar tu técnica de carrera y decides grabarte para que ChatGPT la analice.

Te grabas de lado, le mandas el video y te dice que tu técnica se ve bastante bien.

¡Perfecto! Ya quedó, ¿no?

Pero ¿y si te hubieras grabado de frente?

Quizá habríamos observado algo que no se veía desde el otro ángulo.

¿Y si te grabas después de correr 15 kilómetros? ¿Tu técnica sigue siendo la misma cuando estás cansado?

¿Tienes suficiente fuerza? ¿Movilidad de cadera? ¿Hay alguna diferencia entre tus piernas?

Y ahora imagina que queremos conocer mejor tu rendimiento.

Podríamos hacer diferentes pruebas de carrera para evaluar tu velocidad, resistencia y respuesta al esfuerzo.

Pero ¿qué pruebas necesitas? ¿Un kilómetro? ¿Cinco kilómetros? ¿Un esfuerzo corto? ¿Todas? ¿Cómo interpretamos los resultados?

No se trata de hacer pruebas por hacerlas. Se trata de saber cuáles necesitamos y para qué.

Y después de reunir toda esa información, todavía tenemos que proporcionársela a la IA, interpretar sus recomendaciones y comprobar si realmente están funcionando.

¿Te das cuenta?

Para aprovechar todo lo que ChatGPT puede ofrecerte, terminaste necesitando conocimientos de entrenamiento, evaluación física, técnica de carrera y análisis de datos.

¡Prácticamente tuviste que aprender a ser entrenador!

Y si no conoces el tema, quizá ni siquiera sepas qué información te faltó.

La IA sabe responder, pero tú debes saber qué preguntar.

Ahora imagina que un entrenador utiliza esa misma herramienta.

Ya sabe qué pruebas realizar, qué observar durante una sesión, cómo interpretar los resultados y qué información necesita para tomar decisiones.

Puede utilizar la IA para analizar todos esos datos, encontrar patrones que no había considerado y explorar nuevas estrategias.

Entrenador analizando datos deportivos en una computadora
Entrenador analizando datos deportivos en una computadora

En lugar de pasar horas procesando información, puede dedicar más tiempo a observar al atleta, corregir su técnica y acompañarlo durante el proceso.

Y aquí está lo interesante: no estoy diciendo que la IA nunca pueda hacer todas esas cosas. Seguramente seguirá avanzando y cada vez podrá realizar más tareas que hoy hacemos los entrenadores.

Pero actualmente, para sacarle todo su potencial, el conocimiento sigue siendo fundamental.

Porque una cosa es tener acceso a una herramienta que sabe muchísimo. Y otra muy diferente es saber utilizarla.

Y precisamente por eso creo que la combinación de un buen entrenador con inteligencia artificial puede ser extraordinaria.

Al final, ¿qué importa?

Si quieres preparar un medio maratón utilizando inteligencia artificial, ¡adelante! Es una herramienta extraordinaria y puede ayudarte muchísimo.

Pero recuerda que un plan de entrenamiento no es solamente una lista de sesiones.

Hay que saber si ese plan es adecuado para ti, cómo adaptarlo cuando algo cambia y qué hacer cuando tu cuerpo no responde como esperabas.

Y mientras más conocimientos tengas, más podrás aprovechar la IA.

Para mí, el futuro del entrenamiento no consiste en elegir entre inteligencia artificial o entrenador.

Consiste en entender cómo podemos combinar ambas capacidades para ayudar a los atletas a entrenar mejor.

Porque la IA sabe responder, pero tú debes saber qué preguntar.

Y si no sabes del tema, ¿cómo sabes qué te faltó preguntar?

Isaac Guerra
OPTC | Over Power Training
Pursue your best.

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